Acercar la creación contemporánea a la escuela.

Acercar la creación contemporánea a la escuela.

En las dos primeras semanas del trabajo en residencia en O Espaço do Tempo no sólo hubo tiempo para trabajar a pleno pulmón con todo el equipo del nuevo proyecto de cía Weickert; también tuvimos un momento para compartir nuestro proceso con 30 alumnos de catorce años de edad procedentes de Zafra (Badajoz) y de Montemor O Novo (Portugal) en un ensayo abierto en el que de manera informal y muy relajada enseñamos las lineas de trabajo de estas primeras semanas.

Este tipo de actividades son frecuentes en O Espaço do Tempo, ya que una de las prioridades de su director , Rui Horta, ha sido en todo momento la de acercar y conectar la actividad del centro con la población que lo acoge. Conocedor del potencial de este tipo de espacios, las iniciativas y líneas de acercamiento de estas dos realidades han sido de lo más variadas y numerosas desde su apertura hace ya más de diez años: desde ensayos abiertos, cursos para no profesionales, programación de espectáculos y “works in progress” , charlas previas y posteriores a los trabajos, jornadas de puertas abiertas y cesión de las instalaciones para actividades culturales del pueblo, colaboración de los habitantes de Montemor con los proyectos artísticos desarrollados aquí y viceversa y un larguísimo etc.

Que el roce crea afectos y que nada como el contacto directo para eliminar temores y suspicacias es algo que Rui ha asimilado en la filosofía de O Espaço do Tempo, no sólo entre los artistas que visitan el convento, también enfocado a la relación entre estos y los montemorenses. Una de las primeras y fundamentales acciones , por ejemplo, fue la de abrir una terraza de verano en la explanada del castillo, de forma que los habitantes del pueblo pudieran disfrutar del lugar más bonito y fresco de toda la zona, que hasta entonces no ofrecía ninguna oferta nocturna , sin sentir que los nuevos invitados les habían arrebatado nada: muy al contrario, les permitían recuperarlo. De otro lado, una opción perfecta para romper con la rutina diaria para los artistas en residencia. Además se ofrecía de forma gratuita todo tipo de actividades, desde cine de verano hasta conciertos y actuaciones. El resultado, como era de prever, fue excelente y en muy poco tiempo comenzaron a crearse lazos afectivos y profesionales y desde muy temprano cualquier actividad propuesta desde O Espaço do Tempo era secundada por un nutrido grupo de personas que de manera natural y progresiva se iban acercando a un terreno cultural que hasta la fecha les era desconocido.

Desde aquellos primeros años, la relación de este centro de creación con la comunidad que le acoge se ha ido afianzando y desarrollando, de manera que el impacto cultural es revelador de lo que una política cultural bien pensada y diseñada puede y debe significar para cualquier ciudadano, sea cual sea su entorno profesional y social.

Por otro lado O Espaço do Tempo ha colocado en el mapa cultural  a este pequeño pueblo portugués, de forma que es extraño hablar con cualquier comunidad artística de europa que no sepa qué es , dónde está y qué tipo de actividad se lleva a cabo en este convento del siglo XVI recuperado para la cultura, convirtiéndose además en un foco de interés que atrae visitantes y turistas que se acercan de este modo a esta región de Portugal no tan conocida como sus vecinos Algarve y Lisboa.

Por esta razón es un verdadero placer atender a cualquier petición para este tipo de actividades cuando puedes ver en el entorno cuales son los resultados de estas aparentemente pequeñas e insignificantes acciones en la comunidad.

Fue además de lo más interesante exponer un trabajo tan frágil y verde aún ante la mirada y la opinión de estos chicos y chicas que desde sus distintas realidades nos comentaban sus impresiones e ideas sobre algunos de los temas que abordamos en la creación como la sexualidad o el cuerpo social y otros que nos afectan tanto como la danza y sus políticas. Revelador también escuchar que tienen que dccir los más jóvenes cuando les hablas de tú a tú. Y la certeza de que de uno u otro modo para muchos de ellos la idea sobre el trabajo de creación contemporánea se humaniza, concreta y acerca; que más adelante recordarán y referenciarán esa visita a O Espaço do Tempo cuando piensen a qué se dedican los artistas y en qué les toca a ellos ese trabajo.

Para nosotros todo un ejemplo de descentralización del arte, de sostenibilidad y aprovechamiento de los recursos y del papel que nos gustaría que cualquier política cultural jugara en nuestras comunidades. Flota en aire la pregunta de por qué si existen ya iniciativas como ésta simplemente no se copian , difunden y asimilan en lugar de seguir cuestionando el modelo cultural a seguir, pero al menos tranquiliza saber que hacerlo realidad , aunque sea contra viento y marea, no solo es posible, sino que da resultados. Felicidades por ello a Rui Horta y todo su equipo una vez más.