Ritmo y movimiento

Interesantísimas me parecieron ayer las aportaciones a la entrada propuesta de Nerea Aguilar y Daniel Rosado, apuntando aspectos suplementarios a los comentados y que podrían influir en la capacidad de transmisión del intérprete:

- El disfrute.
- La madurez

- Conciencia corporal
- Intención del gesto
- Capacidad de llegar a los límites corporales
- Presencia
- Personalidad
- Experiencia
- Aptitudes físicas
- El Imaginario
- Conexión con el compañero

Entre otros. De todos modos recomiendo encarecidamente leer sus comentarios completos al final de la entrada de ayer para no simplificar y reducir sus intervenciones que son mucho más complejas y sutiles que el simple enunciado de conceptos.

También vía twitter recibí una respuesta que me dió que pensar en algo que quizás ninguno habíamos abordado aún aunque estuviera latente en nuestras reflexiones. El coreógrafo y bailarín malagueño y asentado en Sevilla Manuel Cañadas añadía:

@weickertcia FE,despreocupación del compás inherente.importancia del presente,el ahora,ellos ejem tu anterior entrada personaje?Playmax.olé

¡Efectivamente! ¡El ritmo!¡El compás! Y de que manera más preciosa y sugerente expresado: “despreocupación del compás inherente”… Manuel Cañadas, más allá de su formación clásica se mueve con comodidad tanto en el terreno flamenco como en el contemporáneo, habiendo producido e interpretado tanto los dos géneros por separados como todo tipo de proyectos fronterizos entre ambos.

Y sí, me pareció que me estaba dejando de lado un aspecto importante en ese poder que ejerce el intérprete a la hora de captar la energía de una audiencia y arrebatarla que está en extrecha conexión con el ritmo….

Guy Cools en su seminario sobre dramaturgia para danza contemporánea citaba una obra de referencia : “Myth and Body”, de Joseph Campbell. En ella, se habla de que el teatro crea una conexión entre la mirada y el gesto (lleva la atención a la acción) y la danza (coreografía) crea esa conexión entre oído y pie (es decir que su labor es crear un patrón físico para el ritmo).

También comentábamos como en todas las danzas rituales y de trance colectivo, la “orquesta” o el grupo creaba durante un largo tiempo un ritmo base al que los ritmos vitales de los asistentes se acoplaban de forma orgánica y natural, y esa base era condición indispensable y colchón necesario para que después un solista pudiera separarse del grupo y sobre él “escribir” su danza, crear su juego de contraritmos y pausas, redobles jugar a acelerar y detener el tiempo de forma que el éxtasis se produce como doble consecuencia del acto común y la intervención del bailarín a modo de “mediador” , casi “sacerdote” de ese acto…

Pues creo que en realidad hay algo de eso que no nos podemos dejar como factor determinante en el fenómeno que comentábamos ayer. Y que ( a mi entender) es lo que también describe Manuel Cañadas en su post: ese acoplar los ritmos, la respiración y el latir de toda la audiencia mediante el movimiento y la danza con el del bailarín, depositarnos en sus manos para que a continuación este nos haga viajar con él, nos altere las constantes vitales y nos acelere o paralice el corazón de forma que la emoción es una consecuencia inevitable y maravillosa y el hecho de ser colectiva multiplique su poder identificador y extasiador….Una vivencia intensa y única del aquí y el ahora , como dice Cañadas, que es tan difícil de describir con palabras y que se vuelve tan adictiva.

Algo que efectivamente despierta toda mi admiración ya que personalmente siempre he tenido mis dificultades y bloqueos con el ritmo, no tanto a la hora de ponerlos en práctica pero sí a la de entenderlos racionalmente y entenderlos. Razón por la cual quizás me fascina poder experimentarlos tanto en primera persona cuando bailo como en mi papel de espectador cuando otros me hacen sentir que con su arte puedo vencer mis limitaciones y ser parte de ellos.

Días atrás , gracias a Antón Alvar (colaborador entre otras cosas de Danza Contemporánea y al que también tengo el gusto de sacar hoy del anonimato de los lectores de este blog) tuve el gusto de conocer (o más bien reencontrar) a Michael Moschen. Éste verdadero genio (creo que decir de él que es malabarista sería reducir mucho su trabajo) fue, según me comentaba Antón un verdadero revolucionador del lenguaje y el uso del cuerpo en el trabajo de malabares. De hecho decía que de alguna manera era un reencuentro porque de él fueron las manos con las que David Bowie hacía esos malabares alucinantes con bolas de cristal en la película “Laberinto” de Jim Hemson.

A continuación os dejo una charla demostración con él en la que trata el tema del ritmo y el espacio a partir de su trabajo. Prometo no ponerme demasiado pesado con las dichosas Ted Talks, pero reconocedme que en ocasiones son una fuente estupenda de conocimiento e inspiración de una forma muy amena. Además en mi experiencia resulta a menudo mucho más fácil reflexionar y descubrir cosas, dejarse sorprender por nuevas ideas cuando la aproximación al tema no está contextualizada en el campo que habitualmente trabajas. Es decir , que si algún bailarín o coreógrafo me dijera las mismas cosas que dice y enseña en esta conferencia Moschen quizás no estaría tan receptivo a ellas simplemente porque al tratarse de algo que conozco menos me coloco en un plano de inocencia y limpieza mucho mayor que al que acostumbro.

Me conecta con él además de lo sugerente de su trabajo la fascinación por el gesto y la precisión del gesto (como Daniel comentaba en su post) y de hecho las manos y la gestualidad son un punto inicial recurrente en mi trabajo a la hora de buscar movimiento y vocabulario. Y Moschen las maneja de forma alucinante…

Espero que la disfrutéis:

Michael Moschen hace malabares con ritmo y movimiento

Creo que resulta emocionante las posibles conexiones con el tema de el intérprete y éste del ritmo, además de verlo y entender cómo su trabajo a permitido la evolución de todo un lenguaje cuyas influencias están a la vista en trabajos como éste:

o el de ésta espectáculo que a través de los malabares rinde un particular y maravilloso homenaje al trabajo de Pina Baush:

Muchas gracias Manuel, Daniel, Nerea y Antón por hacer posible estra entrada.

5 pensamientos en “Ritmo y movimiento”

  1. Joder, Guille, con lo cómodo que me sentía escondidito en la privacidad de los mails. Ya que me has puesto en evidencia, me dejo llevar y te pongo un comentario público; eso sí, lo hago desde la ignorancia y las ganas de aprender más, que me siento un poco rodeado de gigantes.

    Todo lo que he leído últimamente acerca del personaje, el espacio, el ritmo y el movimiento han dibujado en mi cabeza una escena con cierto sabor a “En el corazón de las tinieblas”, a selva sofocante, a calor húmedo en una noche que parece que no termina nunca, a sed que no se sacia, a enfermedad y curación. En los manglares de Kerala, en el sur de la India, existe una tradición previa al hinduismo llamada “teyyam”. En determinados festivales los sacerdotes bailan en forma de encarnación divina; entran en trance y existe el reconocimiento colectivo de que ya no son sacerdotes, ni son representaciones de los dioses, son los dioses mismos. Los fieles aprovechan para entregarles ofrendas, recibir sus bendiciones y, en fin, comunicarse con lo sagrado. Ahí las pulsaciones de la danza que llevan al éxtasis, la (con)fusión entre personaje y actor, la desaparición de la noción del tiempo, la sacralización del espacio, en fin, todo, hacen que la danza tenga para los espectadores una dimensión sanadora. Es algo similar a lo que ocurre en algunas zonas de Sri Lanka, en donde sacerdotes errantes ofrecen sus servicios curativos a cambio de una limosna. Al encontrarse con un enfermo, el sacerdote se pone una máscara y baila durante toda la noche para absorber las fiebres del paciente, exudarlas y, así, curarle.
    Qué bueno es explorar estos senderos de expresión corporal buscando una conexión emocional entre los interlocutores (público y actor, que esto es un toma y daca) y beber juntos de esa savia sanadora. Pero, ¿está nuestra manera de concebir la danza, el teatro, cualquier escenografía preparada para algo tan intenso o resulta más cómodo arrebujarse en la butaca y limitarse a comentarios de carácter estético? Supongo que es un poco volver al eterno debate de qué se pretende trasmitir, sumándole quizá la idea de que si de verdad se consigue una conexión, las chispas que salten de ahí pueden provocar de todo.

  2. Fantásticos los vídeos, adoro El Laberinto, me encantan los de malabares, el primero de los cuales ya me recomendó Antón, prodigiso. Y me gusta mucho el camino que va cogiendo con las diversas contribuciones este tema. Si siguiéramos en una charla en vivo, quizás daríamos con las respuestas y seguro que nos surgirían muchas otras dudas.

    Me gustan algunos de los términos propuestos por Daniel, por interés propio, como lo de buscar los límites, la intención del gesto o la presencia.

    Y lo que dice Manuel me engancha también. El ritmo. De ahí me surgen otras palabras: respirar y escuchar. Si un artista en escena consigue escuchar el latir del público, como el de sus compañeros, si los hay en escena, juntando todo lo anterior, se generará una atmósfera increíble…

    Esto provoca contradicciones, porque no queremos que el artista esté pendiente de cómo le ven, de lo que va a gustar, del público, no debe ser su objetivo, pero es tan importante al mismo tiempo… El público es tan importante a veces como una guitarra en el escenario, da el ritmo, el pie. En fin, todo esto es otro tema.

    Pero lanzo uno más, dentro del que propusiste Guillermo al principio de todo esto, del poder del artista, y es el de la identidad del artista. Cómo se alcanza esa identidad? Es lo que llamaríamos estilo propio? O es algo más? Qué configura esa identidad? Qué la define? Mmmhhh, porque yo diría que a veces una estética, un tipo coreográfico concreto, un modo de bailar, pero eso es quedarnos en la superficie. Diría que es muchas más cosas y que cuando se alcanza y se transmite estaremos reconociendo también a los grandes. ¿Puede ser?

    Casualmente he encontrado unas palabras de Roberto Oliván. Digo casualmente, porque junto con Guillermo ha sido profe de Costa Contemporánea este año. Habla de esto y me gusta cómo conecta con lo que estamos tratando.

    “Creo en el misterio absoluto de la personalidad de cada persona. Creo en el instinto animal profundo y en el descubrimiento personal de las soluciones a preguntas universales. La identidad se define por muchas cosas, pero, por ejemplo, por la capaciad de relativizarlo todo, incluido a uno mismo. De algún modo pienso que ser capaz de vulnerabilizarse o de saber salir de uno mismo para explorar y analizar los sentimientos y las acciones humanas de una forma muy subjetiva es la mejor manera de autoconocerse. La curiosidad y la capacidad de universalizar las ideas y las emociones más íntimas también son factores tan importantes como el humor o la ausencia de miedo a fracasar o decepcionar”.

    Quizás poco tenga que ver, pero me gusta conectar las cosas y yo veo conexión en mucho de lo hablado aquí… Y me gusta lo animal, lo sé, me gusta mucho acudir al instinto como fuente de conocimiento física y mental, quizás de ahí que os ponga esta cita.

    Me alegro de que hayáis entrado otros, esto crece y lo merece.

    Gracias y seguimos.
    Abrazos a todos, los que escriben y los que solo leen.

  3. No había leído tu comentario, Antón. He de decir que has entrado triunfal y glorioso en este diálogo más bien de besugos. Nos enriqueces con la sabia historia, gracias por tus conocimientos y tanta verdad que hay en ellos.
    Sí, me quedo con eso que dices de la comodidad de arrebujarse en el sillón, porque al final creo que es mucho de todo eso y de cierta condición “burguesa” de analizar las cosas. Me consuela que no desde tanta distancia porque alguien como Guillermo está muy cerca de todo.
    Gracias, bello Antón por tu sabio comentario…

  4. Jajaja! Lo de bello te lo acepto ;) Lo de sabio… De todas formas, este tipo de cosas hay que hacerlas en alguna playa de Cabo Gata con unos copazos!!
    Acabo de encontrarme entre los Ted Talks (¡qué gran descubrimiento, gracias Guille!) un post sobre musico-terapia (http://www.ted.com/talks/robert_gupta_between_music_and_medicine.html). ¡Aúpa la danza-terapia! Jajaja. Lo dejo caer, ¿danza y compromiso social?¿danza y compromiso político?

    • Vaya Antón… menudo bombazo de charla- concierto, ésta… ves? me voy a resistir a repostearla inmediatamente para no ponerme pesadísimo pero me ha dado mucha emoción y mucho que pensar. Me quedo con la cita de Shumann : “Llevar luz a la oscuridad del corazón de los hombres, ésa es la obligación de artista”… maravilloso.
      Por no hablar de los versos de Keats: “La belleza es verdad y la verdad belleza. Eso es todo lo que llegamos a saber en la tierra y eso es todo lo que necesitamos saber”.

      Efectivamente, me apunto a retirarnos pero ya unos días a Cabo de Gata con los copazos, aunque mideo me da imaginar el nivel de intensidad que vamos a alcanzar Nerea tú y yo. De todos modos qué estupendos tus posts y qué inspiradoras tus historias… cmo el momento es tan propicio, trato de retomar hoy tu apunte de Danza y política y danza y compromiso social, aunque sean unos primeros apuntes… A ver qué tal me salen.

      Un fuerte abrazo

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