Qué me aportó mi experiencia con Dialogue Dance

Qué me aportó mi experiencia con Dialogue Dance

A tan sólo unas horas del estreno de “Code Unknown” y aprovechando las horas de tránsito en Barajas en mi camino de regreso, hago repaso de mi trabajo con Dialogue Dance en Rusia.

Sé que a veces da pereza hacer este ejercicio de extraer algunas conclusiones porque terminado un periodo intenso de producción lo que apetece es desconectar y dejar la cabeza descansar, pero desde hace un tiempo he aprendido lo importante que es emplear unos minutos para reflexionar y recapitular algunos conceptos positivos: de esta forma es como si la experiencia se fijara en el recuerdo y esta sencilla tarea ayuda a incorporar información valiosa para próximas ocasiones.

Así que allá va:

  • Un ejemplo inspirador de un modelo de estructura cultural sostenible.- La trayectoria de Dialogue Dance cumple ahora diez años en paralelo al de Stansia, su centro de actividades de danza y espacio escénico. Ha sido un recorrido duro y lleno de trabajo en un país en el que la cultura no está subvencionada (salvo raras excepciones).  La danza contemporánea en Rusia está aún en sus inicios. Kostroma es una ciudad pequeña (unos 300.000 habitantes ) en los que antes de la aparición de Dialogue Dance la danza contemporánea no existía.

Ivan Estegneev y Evgeny Kulagin iniciaron en paralelo un proyecto de compañía y un programa de formación y clases de danza.

A lo largo de estos años de dedicación abnegada (en los que Evgueni además continuó con su trabajo como actor en una compañía estable de teatro que realiza 26 funciones anuales durante 11 meses al año y con numerosas obras en repertorio) han conseguido consolidar una compañía con numerosas creaciones ( dos de ellas galardonadas con la Máscara de Oro, el máximo galardón ruso de danza y teatro, a la mejor producción de danza) en las que además han ido incluyendo como elenco a algunos de los bailarines formados en su escuela, trabajar con coreógrafos internacionales invitados (Sudáfrica, Bélgica, Italia, ect), apadrinar los trabajos de coreógrafos emergentes del ámbito local, muchos de ellos surgidos de sus programas de formación, consolidar una programación estable de danza contemporánea que suele colgar el cartel de “no hay entradas”, así como un festival internacional de dúos (“Diversia Festival”) además de realizar programas de danza social (proyectos con sordos y discapacitados , por ejemplo),  una numerosa afluencia en sus clases, cursos y actividades ( han abierto un segundo estudio en el centro histórico para dar cabida a la demanda de alumnos) y conectar con la necesidad de ocio cultural de las distintas edades de sus conciudadanos. Además de un flamante espacio escénico  y de trabajo.

Todo esto costeado con los ingresos personales, los obtenidos de la escuela, reinvirtiendo la cuantía económica de los premios obtenidos y la venta de entradas. Sólo en los últimos años han comenzado a recibir subvenciones y ayudas para su proyecto, bastante después de haberlo consolidado.

Estos días tuve la oportunidad de conocer y hablar con una comisaria y programadora cultural que me decía que en su opinión no había duda en que la capital de la danza contemporánea en Rusia por importancia, impacto social y seguimiento, no era Moscú sino Kostroma.

No puedo dejar de sentir un gran respeto y admiración por los logros de estos dos talentos, además de una gran inyección de energía e inspiración en lo que han conseguido con su trabajo y fuerza de voluntad.

  • Una profunda reflexión sobre las políticas culturales y el valor social asignado a la cultura. Como explicaba, esta pequeña ciudad tiene cuatro teatros con programación permanente. Uno de ellos, en el que trabaja Evgueni, es un teatro con una gran tradición en Rusia. Aún así me parece increíble que seis días a la semana sus funciones con obras de un amplio espectro (desde clásicos rusos a comedias contemporáneas, tradición europea, etc) estén llenas a diario, en gran parte de público joven.

No tengo las respuestas, pero sí muchas preguntas sobre el cómo se consigue una respuesta semejante en un país con reducido apoyo institucional, e inevitablemente comparo con los logros de las políticas culturales en el nuestro. He preguntado bastante para saber si es algún tipo de herencia de la época soviética , pero no han sabido darme conclusiones definitivas: los usos y costumbres han cambiado mucho en los últimos años pero los jóvenes se siguen identificando y buscando en las manifestaciones culturales más diversas: las tradicionales y las contemporáneas.. Abierto a reflexiones os invito a que me ayudéis a discernir sobre este punto.

  • Una nueva constatación del lenguaje del cuerpo como canal de comunicación, entendimiento y de creación de lazos afectivos  universales: Como comentaba en entradas anteriores, es sorprendente comprobar cómo cuando la comunicación verbal representa sus límites ( nuestro nivel de inglés ha sido aceptable para un entendimiento más o menos formal pero claramente insuficiente para perderse en sutilezas y abstracciones) y traspasado un momento inicial de bloqueo el trabajo físico y el cuerpo en sí comienza a operar y establecer canales de entendimiento muy potentes y tangibles.

Debo reconocer que a nivel social he sufrido una especie de shock con los modos , usos y costumbres rusas. Nunca me he sentido más extranjero que en este país. No sólo por la pérdida de referencias que produce enfrentarse a un alfabeto diferente ( en Kostroma sólo se rotula en cirílico y no es fácil encontrar gente que hable en inglés): eso ocurre también en otros países . Es el código social de interrelación lo que me ha parecido realmente distinto y en ocasiones me ha hecho sentir como un completo extraterrestre e incluso por momentos absolutamente invisible.

Y sin embargo el trabajo físico ha creado por sí solo una zona de confort y seguridad desde la que abordar los aspectos más complejos del trabajo. Y no hablo exclusivamente de códigos dancísticos que en sí mismo ya suponen un lenguaje con el que comunicarte: no me refiero a pasos o movimientos  que son copiados o codificados sino al entendimiento a través de la fluidez, la fuerza, la resistencia y la exploración conjunta de los límites y procesos físicos. Ha sido muy gratificante ver cómo a lo largo de estas semanas conseguíamos acometer, consensuar y definir matices y explorar terrenos ambiguos en progresión geométrica, llegar a sitios a dónde las palabras ,  aunque hubieran fluido , no nos habrían ayudado. E igualmente gratificante comprobar con la reacción del público cómo a pesar de la diversidad social y cultural la universalidad de este lenguaje y su potencial para transmitir no sólo emociones sino también conocimientos y conceptos, algunos incluso de manera muy concreta.

  • Una valiosa experiencia de creación en un contexto sociocultural diferente.- A pesar de la universalidad de determinados valores y emociones que comentaba justo antes, este trabajo en  Rusia ha supuesto mi primera experiencia de creación fuera del ámbito europeo. Aunque parezca obvio, hay muchos aspectos relacionados con la creación de una pieza y la recepción por parte del público que normalmente damos por supuestas y que en otros lugares no existen. Me refiero tanto a una historia y conocimiento común de la danza contemporánea hasta valores y logros sociales que pueden llegar a ser radicalmente distintos. Este cambio de contexto obliga a una reflexión personal de los principios y pilares de tu trabajo: qué es prescindible o adaptable al nuevo contexto y qué piensas que es irrenunciable. Un ejercicio continuo de flexibilización y reformulación del discurso. Obliga también a la documentación y a la implicación con el contexto. Tratar de adaptar el mensaje lo más posible al receptor de forma que te sigas identificando con lo que estás contando pero asegurando que va a ser entendido y sin sobreexponer a los intérpretes. En mi caso ha habido sobre todo algunas cuestiones de género y de identidad  sexual que hasta ahora simplemente no había tenido que afrontar. El hacerlo en esta ocasión me ha ayudado a repensar y reconsiderar algunos de mis temas más recurrentes.

Una experiencia realmente enriquecedora y de crecimiento personal y profesional.

Mi más emocionada gratitud a Iván, Evgueny y todo su equipo maravilloso de trabajadores y colaboradores por haber confiado en mi y haberme llevado hasta allí y a Karine Pontier también por la confianza y por hacerlo posible.

Espero que “Code Unknown” tenga una larga vida y que pueda crecer con muchas funciones y visitar muchos escenarios y que mi relación con Dialogue Dance y la escena de danza rusa no haya hecho más que empezar.

Un pensamiento en “Qué me aportó mi experiencia con Dialogue Dance”

Qué tal ha ido el estreno? Ya estás de vuelta, imagino. Revisar como revisas y repasas las cosas creativas se une a todo lo que también te hace grande. Qué buen mundo artístico tendríamos si lo hicieran los demás.